martes, 5 de mayo de 2009

Charla coloquio sobre la educación en la Segunda República

República y Maestros

Dentro de la política de reformas emprendida por la Segunda República desde el momento mismo de su implantación destacó, sin duda alguna, su labor en el terreno educativo. La herencia liberal-progresista de la Institución Libre de Enseñanza, unida al anhelo de cultura de los sectores populares, en un país donde el índice de analfabetismo superaba el 30%, contribuyeron a impulsar un gran cambia en la Enseñanza, que el gobierno de l a República se apresuró a poner en marcha. En poco tiempo, se crearon 10.000 nuevas escuelas y se convocaron 7.000 nuevas plazas para maestros. El modelo educativo pretendía pasar del simple adoctrinamiento y los métodos pedagógicos más rutinarios a un sistema basado en la escuela pública, laica, mixta, obligatoria y gratuita, formadora de ciudadanos libres y conscientes. Incluso se planteó el desplazamiento de las órdenes religiosas de la enseñanza de los niños, pero este objetivo último no se pudo lograr en breve plazo por la falta de recursos. El triunfo de la derecha en las elecciones de noviembre de 1933 y los acontecimientos posteriores congelaron el proceso de rápidos avances, aunque manteniendo parte de los logros anteriores.

La labor educativa de la República incluyó otras muchas facetas y actividades, como las reformas en otros niveles de la Enseñanza, el impulso de las bibliotecas escolares o las conocidas Misiones Pedagógicas, más remotos. Sin embargo el nuevo régimen acabó siendo para muchos, “República de los maestros”, emblematizando en este personaje todo un esforzado intento de modernizar el país y dignificar la condición de los más humildes. Por eso los sectores anti-republicanos condensaron en los maestros gran parte de sus odios, acusando a muchos de ellos de “envenenar la mente de los niños” con doctrinas perniciosas. Personajes como el entrañable protagonista de “La lengua de las mariposas” sufrieron las iras de los insurrectos. Fueron miles los maestros fusilados y paseados, encarcelados, y apartados de la enseñanza temporal o definitivamente, que pagaron en sus propias carnes un intento regenerador tan generoso como implacablemente aniquilado. El hambre de pan y de cultura hubieran estallado juntos en la primavera republicana y que un gobierno en España intentara satisfacerlas, era más de lo que podían tolerar quienes acabaron a sangre y fuego con la esperanza de un país que trabajosamente, quería ponerse en pie.

Francisco Erice Sebares

20 de mayo — Charla coloquio: «La educación en la Segunda República» Palacio de Valdecarzana 19:00 horas (A cargo del historiador Leonardo Borque López y moderada por Jose María Lucas)

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